Cómo reducir la factura de luz de una empresa
Primero: entender qué parte de la factura es negociable
Una factura eléctrica de empresa se compone de conceptos muy distintos entre sí. El término de energía y el término de potencia contratada son los dos bloques principales; a ellos se suman los peajes de acceso y cargos regulados, los excesos de potencia, la energía reactiva, el alquiler de equipos de medida y los impuestos.
De todos ellos, solo una parte depende de la comercializadora y del contrato: el precio del término de energía y, en su caso, el margen aplicado. Los peajes y cargos son regulados y no se negocian. En cambio, la potencia contratada, los excesos y la reactiva dependen de cómo esté configurado el suministro, y ahí suele haber margen sin cambiar de compañía.
Palanca 1: ajustar la potencia contratada a la demanda real
Muchas empresas mantienen la potencia que se contrató al abrir la actividad, aunque desde entonces hayan cambiado máquinas, turnos o superficie. El resultado es un coste fijo que se paga todos los meses sin utilizarse.
Con los registros de maxímetro de los últimos doce meses se puede ver la demanda real por periodo y ajustar cada uno de ellos. El ajuste debe dejar un margen de seguridad: bajar demasiado provoca excesos de potencia, que se penalizan y pueden salir más caros que el ahorro conseguido.
Palanca 2: revisar el peaje y la tarifa de acceso
Un suministro puede estar en una tarifa que ya no corresponde a su perfil de consumo. Con la estructura actual de peajes (2.0TD, 3.0TD y 6.1TD en adelante), el número de periodos y su precio cambian mucho según el nivel de potencia.
Revisar si el suministro está en el peaje adecuado y si el consumo se concentra en los periodos más caros es un paso previo obligatorio antes de pedir ofertas.
Palanca 3: negociar el término de energía con datos
Pedir ofertas sin curva de carga es pedir a ciegas. Con el consumo horario o, como mínimo, con el reparto por periodos, una comercializadora puede afinar el precio mucho más que con una estimación.
También importa el tipo de contrato: precio fijo, indexado al mercado mayorista o mixto. El fijo da previsibilidad presupuestaria; el indexado traslada la volatilidad del mercado. No hay una opción mejor en abstracto: depende de la tolerancia al riesgo de la empresa y de su capacidad para desplazar consumo.
Palanca 4: corregir penalizaciones evitables
Los excesos de potencia y la energía reactiva son costes que no aportan nada y que suelen pasar desapercibidos porque aparecen en líneas pequeñas de la factura.
La reactiva se corrige habitualmente con una batería de condensadores correctamente dimensionada y mantenida. Los excesos se corrigen ajustando potencia o desplazando arranques de maquinaria.
Qué orden seguir
El orden que funciona en la práctica es: primero corregir errores y penalizaciones, después ajustar potencia y peaje, y solo entonces salir al mercado a comparar precios. Cambiar de comercializadora sin haber ajustado el contrato consolida un error durante otro año.
- Reunir doce meses de facturas del mismo CUPS.
- Detectar excesos, reactiva y conceptos mal aplicados.
- Ajustar potencia por periodo con margen de seguridad.
- Comprobar que el peaje es el correcto.
- Pedir ofertas con la curva de consumo real.
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